Abandono
¿De qué sirve dar la pelea en la res pública cuando no se tiene una sociedad a la que se pertenece, incluso una potencial? No sirve de mucho. De hecho, dependiendo de cómo se sea, es hasta contraproducente: te destruye; y no poco a poco, sino rápidamente.
Lamentablemente, hay brechas que ni siquiera las buenas intenciones pueden puentear.
Renuncio deliberadamente.
Soy demasiado cruel como para padecer una asimilación por parte de una cultura. Se debe tratar de un defecto genético, pues ni siquiera tengo la enfermedad que posibilita la cristalización de un sujeto.
Cualquiera de esas vidas equivaldría a mi destrucción.
Soy anticultural. La historia no tiene efecto en mi ser. Soy como he sido eternamente, más allá de los estratos relativos.